domingo, 6 de marzo de 2016

Alfredo Zitarrosa


Montevideo 10/03/1936 - 17/01/1989


LP Colección Histórica


LP 1

01. Candombe del Olvido
02. Pa´l Que Se Va
03. A José Artigas
04. Milonga de Pelo Largo
05. Nene Patudo
06. Doña soledad
07. Recordándote
08. Milonga del Alma
9. Señorita Erre
10. Milonga para una Niña
11. La Canción del Cantor
12. Zamba por vos
13. Negra Chau
14. Esta Canción
15. Adiós, Madrid
16. Del Cardal


LP 2

01- Stefanie
02- Milonga de Ojos Dorados
03- Crece Desde el Pié
04- Sin Caballo y en Montiel
05- El Violín de Becho
06- Mariposa Negra
07- Que Pena
08- Si Te Vas
09- Su Alma
10- Amor de Entredicho
11- Garrincha
12- Milonga Pájaro
13- De no Olvidar
14- Adagio en mi País
15- El Guitarrero
16- El Pericón



AUDIO 

 

"Y ésa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios". Así concluye Eduardo Galeano un microrelato que imagina a Alfredo Zitarrosa cantando milongas en las puertas del paraíso y a Dios escuchándolo casualmente.

La imagen describe hiperbólicamente la fascinación que el artista puede provocar cuando se lo escucha cantar el género que más transitó y en el que creó sus mejores canciones. Al igual que Gardel, la voz de Zitarrosa parece sonar cada vez mejor y el tiempo no ha hecho mella en su obra. Al contrario, ha aumentado su encanto y su leyenda.
Pero, aun siendo una parte fundamental de su trabajo, el aporte de Zitarrosa a la historia de la música popular uruguaya no se basa solo en su gran voz. Desde sus inicios como artista profesional en 1964, Zitarrosa construyó una manera de entender la música de este lado el mundo que fue única e irrepetible y que tuvo además una enorme repercusión popular en el Río de la Plata y en gran parte de América Latina.
En su obra las raíces folclóricas rurales se mezclaron con la música urbana del tango y las guitarras adquirieron un enorme protagonismo rescatando la tradición de dúos, tríos y cuartetos de ese instrumento en la música rural y ciudadana del Río de la Plata.
Zitarrosa fue un letrista con una honda conciencia social, pero también un compositor de temas intimistas y personales, responsable de algunos de los mejores canciones de desamor de la música uruguaya. Fue a la vez un tradicionalista y un renovador. Ayudó a definir y a cimentar las tradiciones culturales uruguayas, pero también demostró que esas tradiciones seguían vivas, podían cambiar y aceptar nuevas influencias.

Andrés Torrón (El Observador)